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Puerto, Playa y Mar.

Los Vélez: Vélez Rubio-Vélez Blanco.

Los Vélez son el punto inicial de la Sierra de María, y marcan el pasillo natural desde la prehistoria para la conquista y el establecimiento de poblaciones en esta comarca.

Constituye una ancestral zona de paso y comunicación entre Andalucía y el Levante peninsular.
En la prehistoria, hay restos de población de esta comarca, 3.500 años AC, en la mina de sílex de La Venta (Venta Quemada) y en el yacimiento arqueológico de Malagón.

Este paso natural tuvo su continuidad en época romana, por el trazado de la actual carretera transitaba la Vía Augusta, que unía Tarragona con la Bética.

El tramo de esta vía que discurría por nuestra comarca unía las localidades de Ad Morum (Chirivel) y Basti (Baza). Prueba de ello es el miliar, especie de punto kilométrico, dedicado a Octavio Augusto (año 87 a.C.) encontrado en la rambla de Venta Quemada y conservado en la Iglesia Parroquial de Cúllar.

Durante los últimos siglos de la Edad Media la región constituye una zona fronteriza del Emirato nazarí de Granada frente al Reino de Murcia. La inestabilidad provoco la despoblación de la comarca y una amplia región despoblada de 50km, ocupada por el bosque mediterráneo,  espacio solamente surcado por atrevidos pastores con sus rebaños de ovejas y por cuadrillas de fronteros ávidos de botín.

En el verano de 1488 la zona oriental del Reino de Granada fue conquistada por los Reyes Católicos, con la colaboración de nobles como los Fajardo, Adelantado del Reino de Murcia.

El limite occidental de las posesiones de este marquesado quedó fijado por la división geográfica que señalaban las “aguas vertientes”: de un lado las que confluían a la cuenca del Guadalquivir, de otro las que discurrían hacia el Segura. El puerto del Contador o de Vertientes ha sido desde entonces límite entre ambas comarcas y actualmente fija la frontera entre las provincias de Granada y Almería.

 

El término jurisdiccional del Marquesado se circunscribe a la actual Comarca de los Vélez, es decir, las villas almerienses de Vélez Rubio, Vélez Blanco, María y Chirivel, junto con los territorios de Albox, Benitagla, Albanchez y Arboleas. No obstante, el enorme patrimonio de los Fajardo en el Reino de Murcia también se incluyó en el mayorazgo de los Vélez, de tal manera que la mayor parte de sus rentas feudales provenían de las posesiones en esta región.

Estas eran los señoríos de Mula, Molina Seca, Alhama, Librilla, Oria, Mazarrón y las Cuevas de Almanzora, cada uno de los cuales incluía en sus territorios diversas poblaciones menores, por lo que el Marquesado comprendía alrededor de 114 lugares en las provincias de Murcia, Almería y Granada.

El estado feudal de los Vélez estuvo ligado a los Marqueses hasta 1837, cuando se produjo la definitiva abolición del régimen señorial planeada en las Cortes de Cádiz de 1812.

El Castillo de Velez Blanco. Entre Velez, Paris y El Museo Metropolitano de Nueva York.

Pedro Fajardo y Chacón (1478 ó 1484 – 1546), primer marqués de los Vélez, desplazado de sus dominios cartageneros despues de la conquista de Granada, las nuevas fronteras, toda la costa, pasa a depender de La Corona. Los Reyes Católicos le conceden el señorio de estas tierras del interior hasta Cantoria.

El Castillo-palacio se construyó entre 1506 y 1515, el matrimonio del primer Marqués de los Vélez con Doña Mencía de la Cueva, descendiente de los Duques del Infantado, otra poderosisima familia medieval y el Castiillo de la Calahorrra en Granada propiedad de los Infantado, debiron ser las bases para el diseño y buen gusto del Castillo de Vélez, entre los estilos Gótico y el Renacimiento.

En este castillo residen los Fajardo durante el siglo XVI y hasta finales del siglo siguiente, cuando acaba su línea de sucesión directa. Durante los años siguientes se usa como residencia con cierta irregularidad, llegando su decadencia en el siglo XIX con la ocupación francesa y los cambios sociales del país.

En 1903, el duque de Medina Sidonia, propietario del por entonces arruinado y maltratado monumento, vendió el patio piedra por piedra y los relieves tablero por tablero a un anticuario francés, el expolio.

Hoy el patio renacentista se encuentra en Museo metroplitano de Nueva York y los tableros están expuestos en el Museo de Artes Decorativas de París.

Hace años, se inicio el proceso de digitalización del patio, para reconstruirlo en su emplazamiento original, pero está pendiente de poder realizarse la obra.

 

 

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